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ZONA DE INTERES TURISTICO DE MURCIA

1 Yecla 2 Jumilla 3 Monasterio de santa Ana 4 Ruta del Vino de Jumilla 5 Balneario de Fortuna 6 Balneario de Archena 7 Valle de Ricote 8 Ruta de las Norias 9 Museo de Medina Siyasa 10 Cañón de los Almacene11 Calasparra 12 Santuario de la Virgen de la Esperanza 13 Moratalla14 Sierra de Moratalla 15 “Caravaca” 16 Santuario de la Vera Cruz 17 Iglesia del Salvador 18 Museos de Caravaca 19 “Cehegín” 20 Casco Antiguo21 Cascada del Usero 22 Mula 23 “Murcia” 24 Catedral 25 Casino 26 Museo Salzillo 27 Plaza de Belluga28 Museo Hidráulico de los Molinos del Río 29 Iglesias barrocas 30 Jardines 31 Santuario de la Fuensanta32 Monasterio de los Jerónimos 33 Alhama de Murcia 34 Totana 35 Aledo 36 Sierra Espuña 37 “Lorca” 38 San Patricio 39 Museo de los Bordados 40 Plaza de España 41 Palacio de los Guevara 42 Águilas43 Mazarrón 44 Bolnuevo y punta de la Calnegre 45 Cabo Tiñoso 46 “Cartagena” 47 Ayuntamiento48 Museo Arqueológico 49 Museo Nacional 50 Centro de Interpretación de la Muralla Púnica51 Cartagena romana 52 Arquitectura militar 53 Sierra Minera de la Unión 54 Parque Regional de Calblanque 55 Faro de Cabo de Palos 56 Mar Menor 57 Parque regional de las Salinas y Arenas de San Pedro del Pinatar.

Cartagena: Cartagena mira hacia el mar. La ciudad se asienta en un pequeño valle, en las faldas de las colinas que lo rodean. Al encanto de su puerto mediterráneo se une el de su casco antiguo situado muy cerca de él. Además de disfrutar de los placeres que se suponen a una ciudad costera como esta, debemos añadir el de pasear por sus estrechas calles medievales flanqueadas por restaurantes y bares, en lo que constituye una de las zonas de más ambiente de la ciudad. Tampoco hay que perder de vista su patrimonio histórico para seguir las huellas que han dejado en ella sus antiguos pobladores. La belleza de la huerta, su magnífico litoral y sus paisajes son otros ingredientes para elaborar una visita a este enclave murciano.

UNA CIUDAD CARTAGINESA: La fundación de la ciudad de Cartagena se le atribuye a los mesenios, pueblo procedente del nomo griego de Mesenia, en el suroeste del Peloponeso. Tampoco faltan quienes hablan de un primitivo asentamiento tarteso. Sin embargo, los verdaderos artífices de su nacimiento fueron los cartagineses. Uno de sus generales, Asdrúbal, yerno de Amílcar Barca que sometió a gran parte de la Península Ibérica al poder de su pueblo, fundó la ciudad que los romanos llamarían Cartago Nova. En el año 225 a. C. ordenó amurallarla. En el año 221 el hijo de Amílcar Barca, el famoso Aníbal, fue elegido jefe del ejército cartaginés en España y Cartagena fue su capital. Recibió su nombre por la Cartago del norte de África de la que procedía el pueblo cartaginés. En época de los romanos fue un importante centro administrativo.

UN ENCLAVE A ORILLAS DEL MAR: Como todas las ciudades Cartagena convive a diario con los vestigios de su historia que acompañan al viajero en todo su recorrido por este lugar. Tal vez lo mejor para comenzar la visita sea partir del puerto que le da carácter y esa esencia de pueblo marinero que se respira en toda la ciudad. Aquí podemos pasear por la explanada ajardinada de los Héroes de Cavite en la que se puede admirar el monumento a los soldados que combatieron en las batallas de Santiago de Cuba y Cavite, que le da nombre. Cerca de él se alza el prototipo de submarino de Isaac Peral, claro antecedente de los actuales sumergibles. Justo enfrente está la placa en la que reza un fragmento del "Viaje al Parnaso" de Miguel de Cervantes, al lado de la cual, puede verse el monumento a Carlos III que marca el inicio de la Muralla del Mar que mandó construir este monarca. Esta fortificación data del año 1775 y delimitaba toda la extensión de la ciudad original.

Seguimos el recorrido dejando atrás el puerto. Desde la plaza del Ayuntamiento subimos por la calle del Cañón hasta la Cuesta de la Baronesa donde podemos contemplar los restos de la Catedral Vieja o de Santa María. Este edificio se construyó en el siglo XIII sobre los restos de una parte del graderío del Teatro Romano del siglo I a. C. que, actualmente, está siendo excavado. Las superposiciones arqueológicas aquí presentes abarcan un período de más de dos mil años. En la calle Soledad se pueden ver los restos de una muralla datada entre los años 589-590. Al principio se pensó que era de época bizantina pero investigaciones posteriores han confirmado que fue obra de los romanos.

RECORRIENDO LOS VESTIGIOS ROMANOS: Llegamos a la calle Mayor, principal arteria de la ciudad. A partir de aquí podemos disfrutar de la contemplación de diversos edificios modernistas como el Casino, el Gran Bar, la Casa Cervantes y la Casa Llagostera. Esta última destaca especialmente por su original fachada de azulejos con alegorías a los dioses latinos Mercurio y Minerva. En la calle del Aire encontramos la iglesia de Santa María de Gracia con su fachada inacabada en la que se pueden ver cuatro esculturas realizadas por el famoso escultor murciano Francisco Salzillo. Este lugar cobra especial relevancia durante la Semana Santa ya que es de aquí de donde parten la mayoría de sus procesiones. También modernista es el Gran Hotel, edificio de gran altura y recargada ornamentación a base de motivos florales y lujosas balconadas. En la calle Morería Baja encontramos un nuevo vestigio que nos remite a Cartago Nova: los restos de una columnata romana.

UNA CIUDAD DE MUSEOS MARÍTIMOS: Desde las Puertas de Murcia, antigua entrada a la ciudad medieval, podemos llegar hasta el Palacio Pedreño del siglo XIX delante del cual se encuentra la plazoleta que alberga el monumento al Ícue, verdadero símbolo de la ciudad. Más huellas romanas se pueden hallar en lugares tan sorprendentes como los sótanos de un banco en la calle del Duque. Se trata de los restos de la calzada romana Cardum Maximum y algunas casas de los siglos I a. C. y I d. C. En la plaza de la Merced se alza el palacio de Aguirre construido en el año 1901.

A partir de aquí iniciamos el ascenso por la calle de San Diego hasta llegar a la muralla Púnica construida a finales del siglo III a. C. En el Parque Torres está el castillo de la Concepción que data del siglo XIV y es el más antiguo de la ciudad. También aquí está La Linterna, faro utilizado dentro del sistema de torres de vigilancia para prevenir las invasiones berberiscas. El Hospital de Marina, la Plaza de Toros, los restos del Anfiteatro romano, la Casa Dorda, la iglesia del Carmen, la Casa Zapata o la iglesia de la Caridad, son otras construcciones a las que merece la pena echar un vistazo. Los amantes de los museos tienen una cita obligada con el Museo Arqueológico, el Museo Nacional de Arqueología Marítima y el Museo Naval.

MURCIA: La ciudad de Murcia está situada en ambas márgenes del río Segura, en medio de una rica huerta. Este enclave mediterráneo disfruta de más de 3.000 horas de sol al año, lo que aumenta las posibilidades de poder disfrutar de su excelente litoral frente al Mediterráneo. Su historia milenaria y la hospitalidad de sus gentes contribuyen a hacer más atractivo este lugar a los ojos del viajero. Por supuesto, la gastronomía y el folclore son otras bazas que juegan a su favor.

UN POCO DE HISTORIA: Murcia es la capital de una fértil vega y su desarrollo siempre ha estado muy ligado al agua. Su historia despega de la mano de los fenicios que crearon un puerto fluvial y establecieron en la villa un asentamiento con fines comerciales. Más tarde fueron los romanos los que se asentaron en las riberas del Segura y fijaron las bases de la que sería tiempo después una provincia bizantina. El máximo esplendor de la ciudad y su consagración como capital llegó de la mano de los árabes. En el año 831 el rey Ah derraman II mandó construir la que sería la capital de la provincia califal. La nueva Mursiya era un estratégico enclave amurallado junto al río.

Es en esta época cuando se construye su complejo sistema de regadío que es el responsable de la actual condición de vergel que ostenta la ciudad. Acequias y canales dan vida a la huerta desde hace siglos, a ello hay que unir el cultivo en terrazas típicamente árabe. Los más claros vestigios de la época musulmana son estos sistemas de regadío y las típicas norias. 

RECORRIENDO LOS VESTIGIOS DE SU PASADO ÁRABE: El rico patrimonio cultural murciano puede contemplarse por toda la ciudad. Una buena manera de empezar a recorrerla es visitando su Catedral. Se trata de un edifico de estilo ecléctico cuya construcción se inició en el año 1394 y finalizó en el 1792, cuando fue rematada su torre. Es por este motivo que el templo aglutina diversos estilos arquitectónicos correspondientes a las diferentes épocas. Destaca su fachada de estilo barroco finalizada en el año 1754, así como la plateresca Capilla de los Junterones o la Capilla de los Vélez de estilo gótico florido. Cerca de la catedral está la calle Trapería, nombre de origen árabe, donde se halla el Casino. Se trata de otra de las joyas de la ciudad y, aunque fue construido en la segunda mitad del siglo XIX, abundan los motivos árabes. Destacan sus patios y el salón de baile de estilo Luis XV. Actualmente es un centro destinado a albergar congresos y conferencias.

La ciudad ha ido creciendo comiéndole terreno a la huerta que la rodea. En medio de este estupendo vergel huertano encontramos gran cantidad de templos donde podemos disfrutar de la contemplación de su arte religioso. Entre ellos se encuentra el Monasterio del Corpus Christi, de estilo barroco, y numerosas iglesias. La iglesia de San Andrés se empezó a construir en el siglo XVII y de ella destaca la imagen de la antigua patrona de Murcia, la Virgen de la Arrixaca. La iglesia de San Nicolás es un buen ejemplo del más depurado barroco, mientras que el convento de Santa Clara, fundado en el 1248, nos brinda su claustro gótico y su patio mudéjar. Otro templo que merece la pena visitar es la iglesia de San Miguel para contemplar su amplia fachada rectangular.

El Teatro Romea lo construyó Manuel Molina en el año 1862 sobre los restos del antiguo Convento de Santo Domingo. Fue inaugurado por Isabel II y tuvo que ser reedificado por Justo Millán tras los incendios ocurridos en 1877 y 1899. Es de estilo ecléctico y atesora pinturas de Medina Vera, A. Meseguer y A. Latorre. También se puede contemplar el edificio del Ayuntamiento que está situado en la Glorieta. El Palacio Episcopal, el palacio Almodóvar o el palacio Almudí, con su estupendo patio interior, son otras de las construcciones más destacadas de esta ciudad. La Universidad de Murcia está ubicada en el antiguo convento de Mercedarios del que aún conserva su claustro del siglo XVII.

De la época árabe se conservan, además de su geometría urbana y el estupendo sistema de regadío, el castillo de Monteagudo que data del siglo XI. Esta fortaleza formaba parte de una red de enclaves defensivos destinados a proteger el Reino de Murcia. El Museo Hidráulico Los Molinos del Río Segura y el Museo de la Ciencia, estrechamente unidos al agua, son otros de los puntos de interés.

LA ESCUELA IMAGINERA MURCIANA: El Museo Salzillo es uno de los grandes atractivos de la ciudad. En él se exponen los pasos del imaginero murciano Francisco Salzillo. Junto con las de la Escuela de Valladolid sus imágenes están consideradas como las más representativas de la imaginería religiosa española. Las figuras tienen apariencia casi humana y recorren las calles de la ciudad en Semana Santa.

El espacio geográfico donde se ubica la región de Murcia se define por sus múltiples contrastes, tierras de secano y de regadío, llanuras y zonas montañosas, litoral e interior, viñas y mesetas. La ciudad de Murcia es un lugar lleno de historia y de cultura, aunque también es una ciudad moderna dotada de los equipamientos e infraestructuras necesarios para una vida urbanita que respeta las tradiciones populares, y donde se puede disfrutar de la siempre sana y apetecible huerta murciana. 

HISTORIA DE LA CIUDAD: Su historia despega de la mano de los fenicios que crearon un puerto fluvial y establecieron un enclave con fines comerciales. Más tarde fueron los romanos los que se asentaron en las riberas del Segura y fijaron las bases de la que sería tiempo después una provincia bizantina. El máximo esplendor de la ciudad y su consagración como capital llegó de la mano de los árabes. La ciudad, de forma efectiva, se fundó en el año 831 por Abd-Al-Rahman II en el centro del valle del río Segura. Alcanzó una gran importancia en la época árabe, como demuestran los restos de la muralla que circundaba la ciudad y que tenía 15 metros de altura y 95 torres. La ciudad cristiana también dejó huella en la fisonomía de Murcia. Dos de sus arterias principales, las calles de Platería y Trapería, son testigos de la actividad gremial que se desarrolló en la urbe. A partir del siglo XVI Murcia alcanzó un esplendor urbano que le llevó a expandirse más allá de las murallas. Se construyeron iglesias mayoritariamente barrocas, como Santa Ana o Santo Domingo, aunque el primer templo de Murcia es su Catedral, cuya construcción se inició a finales del siglo XIV y que presenta elementos góticos, renacentistas y barrocos. 

LA CIUDAD PASO A PASO: Para empezar a recorrer la ciudad de Murcia, uno de los lugares más emblemáticos es la Catedral, que fue construida sobre el terreno que ocupaba una antigua mezquita árabe en el año 1385, y que se acabó de construir en el año 1467. El tiempo que tardó en finalizarse hizo que en la Catedral se conjugaran diferentes estilos, como son el Gótico, Renacimiento y Barroco. La Torre-Campanario mide 90 metros de altura y es el resultado también de la combinación de los diversos estilos. En el altar mayor se conserva el corazón y las entrañas de Alfonso X que así lo dispuso en su testamento en prueba de su amor a la ciudad de Murcia. Otro lugar interesante es el Palacio Episcopal, que está ubicado en la Plaza del Cardenal Belluga, junto a la Catedral. Consta de elementos arquitectónicos muy singulares y es otra de las obras cumbre del siglo XVIII en Murcia. Se compone de dos edificios, el llamado Martillo del palacio, un espigón saliente construido antes de que se iniciara la construcción del cuerpo principal con el fin de tener un mirador sobre el río Segura y el Paseo del Arenal o Glorieta, y el Palacio propiamente dicho, construido bajo la influencia del último manierismo italiano. 

También en el centro de la ciudad se encuentra el Teatro Romea, ubicado en la Plaza Julián Romea. Es un edificio de fachada ecléctica en el que se advierten una inspiración neoclásica y detalles modernistas. Otros edificios singulares en Murcia son el Palacio de Almudí, con un patio de columnas barroco que hoy alberga el archivo de la ciudad, o el Casino, convertido en una de las señas de identidad de Murcia. 

Una de las señas de identidad de la población es el Paseo del Malecón, un muro de contención contra las avenidas de las aguas del río, que han sido siempre una constante histórica. Tuvo su origen en el siglo XV, aunque ha sido objeto de numerosas reparaciones desde su construcción. Hoy es un excepcional paseo a tres metros de altura sobre el nivel del suelo, que se adentra en la Huerta y discurre entre el antiguo Convento de San Francisco y el Jardín Botánico, que es el jardín de mayor extensión de Murcia. A escasos kilómetros del centro urbano, en plena huerta, se encuentra el Monasterio de los Jerónimos, un edificio que fue construido a comienzos del siglo XVIII por encargo de los monjes jerónimos. Declarado Monumento Histórico Nacional, se le ha denominado "el Escorial Murciano", con planta de cruz latina, tiene fachada en ladrillo visto, puerta con arco de medio punto y dos torres coronadas con cúpulas de teja vitrificada en color azul, típico del Barroco murciano. 

FORTIFICACIONES ÁRABES: Murcia es un lugar excelente para practicar el turismo rural ya que se pueden realizar variados itinerarios para conocer la Huerta. En los alrededores existen lugares de gran valor medioambiental como el Parque Regional del Valle Carrascoy, donde se alza la ermita dedicada a la patrona de la ciudad, la Virgen de Fuensanta. 

El Castillo de Monteagudo se localiza en lo alto de un cerro de roca calcárea a unos 5 kilómetros de la ciudad de Murcia, desde donde se domina todo el valle septentrional de la Huerta. Constituye una de las fortificaciones más impresionantes y en mejor estado de conservación de la región murciana y se remonta al período islámico.

 

 


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